Hace años, cuando parecía que todo debía ir rápido, decidimos parar. Parar para mirar la tierra, escucharla y construir desde lo simple. Así nació esta finca ecológica, hecha poco a poco, con madera, con árboles, con personas que creen en otra forma de habitar el mundo.
Lo que antes fue un eco-living hoy es un espacio rural donde crecen huertas, construcciones sostenibles y actividades conscientes que unen cuerpo, tierra y alma.
Desde sus inicios, la finca se ha desarrollado con el objetivo de crear un ecosistema propio, aplicando conocimientos de herbolaria tradicional canaria y permacultura.
Su enfoque ecológico se basa en prácticas sostenibles como el cultivo orgánico, la mejora de la biodiversidad, la conservación del suelo, el ahorro de agua mediante sistemas eficientes y la creación de jardines autosuficientes y endérmicos.
Todo comenzó como una intuición, un susurro de la tierra llamando a ser
escuchado.
En abril de 2023 llegó la finca, y con ella, la promesa de un sueño por sembrar. En junio, las manos tocaron suelo fértil por primera vez… y empezó la vida.
La Montañita Amarilla se reveló como guía y refugio.
Nacieron los primeros cultivos, humildes pero llenos de intención.
Se levantaron estructuras sencillas, en armonía con el entorno.
Árboles frutales y especies endémicas comenzaron a echar raíces,
como nosotros..
La tierra se fue transformando en hogar. Surgieron espacios de bioconstrucción y un baño seco, respetando los ritmos naturales. La huerta se expandió, las flores trajeron color y vida, y los jardines empezaron a contar su propia historia. El gallinero completó el ecosistema, cerrando ciclos.
El sueño dejó de ser solo nuestro. Llegaron los primeros encuentros conscientes, personas, miradas y corazones compartiendo el mismo latido.
La bioconstrucción dio forma a todos los servicios necesarios, sosteniendo la vida que crecía dentro y fuera.
Hoy, la finca se consolida como un espacio vivo, ecológico y consciente. Un lugar donde la tierra, las personas y el propósito se encuentran. Nacen talleres, actividades y experiencias comunitarias, abriendo caminos hacia un futuro más conectado.
sigue creciendo , los lugares y las ideas para seguir mejorando en comodidad y
sostenibilidad, como todo lo que se cuida con amor.
Antes de nosotros, mucho antes, ya había vida escuchando el latido de estas islas.
Los antiguos pobladores, guardianes de la tierra y el océano, dejaron una huella que no se borra: permanece en la memoria, en el viento, en las piedras. En Tenerife, los Guanches. En El Hierro, los Bimbaches. En Gran Canaria, los Canarios. En Fuerteventura y Lanzarote, los Majos. En La Palma, los Benahoaritas. En La Gomera, los Gomeros. Cada isla con su nombre, su identidad, su forma de habitar el mundo… pero todos unidos por algo esencial: el respeto profundo por la naturaleza, la conexión con el mar y una espiritualidad sencilla, libre y verdadera. Esa memoria vive en nosotros. Nos inspira a caminar con cuidado, a sembrar con conciencia, a escuchar lo que la tierra y el océano tienen que decir. Por eso elegimos llamarnos Guanche Atlantic. Como un puente entre lo ancestral y lo presente. Como un gesto de respeto hacia quienes vinieron antes, y hacia los elementos que nos sostienen: la tierra bajo nuestros pies y el océano que nos rodea. Desde este lugar, abrimos también la puerta a experiencias conscientes en el mar. Encuentros respetuosos con los cetáceos, inmersiones para descubrir la vida que habita bajo la superficie, y momentos para reconectar con la inmensidad, el silencio y la belleza del océano. Porque recordar de dónde venimos es también una forma de honrar hacia dónde vamos.
Estás invitado a caminar entre árboles, sentir la montaña y reconectar.